Metáfora

 

 

El mundo de la materia está constituido por millones y millones de piezas.

Cada pieza forma parte de un sistema que está en pleno proceso de evolución. De manera que, el mundo de la materia, el universo, es un organismo vivo que está en pleno desarrollo. Y cada pieza es elemento de su manifestación cumpliendo un propósito inexorable con ese fin.

Yo estoy viajando como testigo en una de esas piezas.                                    El comportamiento de esa pieza, su función, obedece a un programa que no puede ser modificado. Extraer esa pieza o anular su comportamiento ocasionaría un caos en la evolución del universo, por eso la inteligencia mayor se aseguró de su fiabilidad.

Mi presencia en esta pieza como observador, como conciencia, obedece a fines educativos. Mi tarea es percibir las vivencias de mi vehículo y lo que sucede en todo el sistema, cual sensor que recoge información que servirá para mejorar el desarrollo del universo. Soy el ingeniero encargado de mantener operativa la nave que ocupo, consciente de que la ruta no puede ser modificada, que no es solamente un viaje de paseo, y que en algunas fases del viaje habrá contingencias difíciles de superar.  En todo momento mi actitud debe ser de reconocimiento al Comando Mayor, de empatía hacia mi nave, de sumarme con entusiasmo a la misión, y apoyar el plan de vuelo.                   

   En el día a día esto se traduce como reconocer al Creador,   aceptar amorosamente quién soy,  aceptar el personaje que me toca vivir en esta obra que es la vida,  y apoyar el plan diseñado para mí.        

Esto es amar a Dios.

 

Seu

 

San Diego, miércoles 2 de septiembre de 2026.

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